martes, 1 de septiembre de 2009

Antopología de los travas enanos


He aquí la pluma de un amigo. Y qué pluma. Primera colaboración, y esperemos que siga y que aliente esto a otros sabios a seguir aportando conocimientos, fácticos o no, no importa. Este es el ensayo del filosofo Mostaza de Wisconsin, quien se explayó respecto de la travestitud de los enanos, un tema apasionante. Disfrutenlon y aprendan.

Como parte de la Logia del Gran Basualdo (de la cual, junto al Dr. Vaporeso, nos consideramos acérrimos acólitos) me permito publicar una queja de olvido. Claro, con tanto enano en vilo era axiomático que este tema se le iba a pasar por alto.

Lo que no tomó en cuenta en su análisis, destacado colega, fue que todos lo enanos travas -o sea: todos aquellos que pudieron gambetear con sus cortísimas extremidades un futuro circense- son santiagueños, digamos morochos, por eso cotiza tanto un mediometro tirando a rubión Divana Gloria Style.

Causas:

"Muy allá por el siglo XVIII, en Santiago del Estereo, no encontrabas un trava ni que te cagués"- de esta manera, y con un acento digno de fronterizos, el Licenciado en Todología Milo Ponzón, fiel habitué de la garcha y del anillo enmantecado, abría su póstuma charla-debate mensual en la unidad básica "Amigos de Marito Dellmontte" de calle superAlvear al 2100, y con ella la polémica en el bar.

Es así que teniendo en cuenta el flagelo expuesto, potenciado por el carácter de incogibilidad que impregna a la mujer santiagueña y sumado al hecho de que la única puta cabaretera en stock ("desagradable como una paja con guante de béisbol" tal como rezaba su publicidad radial) era la madre del propio Milo, la población íntegra del dicho terreno provincial resolvió por archivar el órgano (o ensoquetar la chota) en las distintas carnosidades vaginales de la fauna fémina local, como la liebre impenetrable (de 0 a 100 en 22 milisegundos) o el Tití Carreta (bastante más al alcance). Incontables años, otoños y Ocañas ardieron en el infierno de la depravación antes de vislumbrar la reforma en la naturaleza de esta práctica.

Más acá en el tiempo, las autoridades de la ley local de forestación, desarrollo, tradición, familia y propiedad decomisaron 3.500 enanos en estado total de pureza que venían de contrabando en una carreta proveniente de las altas tierras del sur argentino. Su destino eran las boleras de Massachussets (donde ESPN esclavizaba estos especímenes para que le parasen los pinos a cada strike, en sus ya célebres torneos boreales de bolos). Como sea, la carga de la carreta fue mejor a la alternativa de clavarse un bicho salvaje, que a veces mordía y a veces devolvía la culeada y con la ventaja de poder customizar o tunnear al propio enano valiéndose de peluquitas, minifaldas y demás pelotudeces que incrementaban la líbido o fantasía de la población masculina toda. Se establece de esta forma, como costumbre popular, La Culeada del Enano Santiagueño (L.C.D.E.S) que sacando al Plan Quinquenal fue lo mejor que le pudo ocurrir a la Argentina. Una época que marcó a fuego y pija los designios más o menos sexuales de estos borromeos tragapetes.

Podemos afirmar a estas alturas del relato que: la condición de trava para los enanos santiagueños es ya una usanza directamente proporcional al cinto de monedas para los gauchos pudientes.

A modo de conclusión, cerramos con las palabras que balbuceó a las autoridades santiagueñas Sany Coto, el infame chófer que manejaba la carreta: "El enano es el único ejemplar del mundo animal con la capacidad de hacerte una mamada mientras vas caminando "una mamada al paso, je".

Dos hechos fácticos dos de por que los enanos travas son sólo santiagueños:
1- Hace exactamente 3.621 días, La Unidad de Investigación Forense nº 354, dependiente del Servicio Meteorológico de El Palmar, Entre Ríos, descubrió que habría sido un enano trava santiagueño quien le lustró el ñoca a Leonardo Simmons antes de saltar al vacío. "Era eso o un mono muy delicado", reconoció la ex mujer de Simmons 30 años más tarde.

2- Los dichos de la viuda fueron férreamente refutados por los investigadores entrerrianos, aludiendo que: "Aunque el mono haya tenido su domicilio y razón social registrados en Santiago del Estéreo, preferimos creer lo que nosotros afirmamos "para eso nuestros padres nos dieron la posibilidad de acceder a una educación terciaria".

Por Mostaza de Wisconsin

viernes, 28 de agosto de 2009

Drogas sí, tinturas no


El tema de la despenalización de las drogas me parece una idiotez. Pasa que mucha gente solicita temas porque son de actualidad, pero que en realidad a mi me importan un carajo, como con el fútbol y la TV, por ejemplo.

Más importante sería hablar de la tintura que usa Carlos Fayt, que en el mundo abogaderil es un capo, y que es muuuuy diferente a la tintura que usa el “Burrito” Ortega, que no le cambia el color del pelo pero que lo pone como si se hubiera fumado un porro (o algo más), aunque solo sea efecto de la tintura nomás –tintura que se toma con soda y viene en caja tetrabrik o botella y que puede ser de varias sepas–.

Y yo me pregunto… nadie le dice nada a Fayt de la tintura? Creerá este señor que realmente todos pensamos que a sus 91 años (sí, nació en 1918) no tiene una cana? Si fuera santiagueño, tal vez me lo creería, pero es salteño, por lo que algún pelo blanco en la cabeza debe tener.

Y acoto: si no es tintura, le da a la falopa, lo que explicaría ampliamente el tema de la despenalización.

¿Qué es más peligroso?, un drogadicto de mierda o un anciano que llama la atención porque no tiene una cana y, lo que es peor, tiene el pelo del mismo color que Viviana Canosa (que contradicción, mi madre). Creo que ambos pueden causar la misma conmoción en la calle, accidentes de tránsito, tropiezos y hasta una reacción en masa de proporciones inconmensurables.

Ahora falta que Fayt salga a la calle con botas con taco aguja, cartera y pantalón ajustado. ¿Qué diría Helena Jaiton de Nolasco?, Y Carmen Arjibay? Y Zafaroni? Y Zulma Lobato? Y el padre de Maiquel Yacson?

Qué quiere Fayt, ¿competir con Silvio Soldán -poseedor de un gato-, el Bambino Veira o Mostaza Merlo?

Señores de la Corte: ¿no se puede prohibir el uso de tintura en los hombres? Porque una cosa es la coquetería, pero otra el ridículo, y no el ridículo personal, porque Fayt que haga lo que quiera. Pero a nivel mundial este tipo salió en todos los medios internacionales hablando de la despenalización de la droga. Nos hace quedar como el orto a los argentinos nos hace.

Si un funcionario para asumir debe presentar una declaración jurada, en el caso de los hombres, además, deberían hacer un juramento de no darse la biaba mientras ocupen cargos públicos.

Por favor, no dejemos que el árbol nos tape el bosque. Basta de Jueces de la Corte Suprema con tintura. Basta de políticos con tintura. ¿Estos son los tipos que después nos dicen si podemos o no drogarnos? Para mí es una locura.

Finalmente recuerden: Perón cumple, Evita dignifica, y el Fernet lava las culpas.

Y como dijo ese señor pelado que cantaba, “a nadie la amarga un pete”.

martes, 25 de agosto de 2009

Sobre travas, trabas y enanos


Esto es así, no hay marcha atrás. Ahora allegados a Ernestina piden saber, y ya lo dijo el Señor: "si pide, dale matraca nomás, para que sepa y guarde".

El tema acá es el tema, o sea, el problema es el tema... el tema del que quieren saber.

En este caso particular la consulta pedagógica es sobre travestis o, como dijo mi amigo Nicolás Darío ("El Rey del Podrido"), los "chaveschis".

No obstante, debo hacer una aclaración pituitaria: lo que sé de travestis lo sé en teoría, ¿se entiende? O sea, nunca "probé" un trava. Solamente ví, y apenas ví, me alejé... pero algo me contaron, claro.

La cosa es que Chansón Gastard, mirando al techo, luego de rascarse la barba y pasarse los dedos por el pelo un par de veces, preguntó: "¿por qué todos los travestis son altos?". Y Ernestina, siempre tan dócil y tras 2 minutos de silencio, dijo: "solo hay un boludo que puede tener respuesta para eso". Acto seguido, se sentó y me mandó un mail solicitando un material al respecto (me escribe porque no me habla), agregó un par de cuestiones a tener en cuenta (como que no hay travas enanos y que los travas "tienen culos que son una escultura" -Ernestina dixit-), y cerró el breve correo de tres líneas con una arenga a tono del tema: "escribí algo, putoooo".

Ahora paso a enumerar unas cositas -no hay demasiados secretos-:

1- Una vez, tomando un cafesito con Carlos Dargüin, coincidimos en la observación en que físicamente, y en promedio, los hombres tienen más estatura (y volumen) que las mujeres. "Escribite algo de eso", le dije (como hace Ernestina conmigo, pero de mejor modo, como una sugerencia). Por eso es común ver travas altos.

2- Al tema del altor, hay que agregarle el tema del tacor: si un tipo de estatura normal usa tacos, parece que mide como 2 metros, y eso las diferencia de las chirusas de las putas. Ahora, lo de los travas enanos... no sé... creo que entre el Circo de Vostok y el de Thiany los compraron a todos (hoy el pase de un enano trava vale casi lo mismo que lo que el Manchester City pagó por Tevez, y ni hablar si es rubio y de pelo largo, como Maxi López... ese enano vale una fortuna vale, se para para todo el viaje).

5- El tema del culo es porque se lo hacen.... o sea, les hacen la cola durante un tiempo, juntan plata, van al cirujano que les hace una cola mejor (y capaz que la prueba para ver cómo quedó), y después les siguen haciendo la cola, pero a otro precio. Aquí la relación es directamente proporcional: "a mejor cola, más caro" (1), -aunque, claro, está empíricamente comprobado que el nivel de putez puede tirar por la borda esta ecuación económicomatemática: "a mayor putez no importa el precio sino tener una chota adentro, a sí que si no hay plata, no importa" (2)-.

23- Si quieren saber tanto de travas, vayan y pregúntenlen Ustedes, degenerados de mierda.

14- No recomiendo ir y encarar de una a un trava para hacer esta consulta. Mejor es culiárselo un par de veces y, una vez que haya confianza, preguntar.

6- Refuto la afirmación de Luis Pedro Tony, quien dijo en Polémica en el Bar: "quien no se comió un pibe alguna vez". Si ese viejo puto cree que todos se culean entre todos, está muy equivocado (a pesar de la Marcha de Vaporeso).

11- Otra recomendación: si por algún motivo, cualquiera que sea (preguntarle la hora, preguntarle si en esa esquina para el 14, o cuánto cobra), deciden encarar a un travesti, no le mencionen a Zulma Lobato, porque corren el riesgo de ser molidos a palo, lo cual es grave, no solo por la paliza, sino porque quedarán eternamente marcados como "el boludo al que lo cagó a palos un trava", y que en el DNI figura como TPT (Te Pegó un Trava), y no te dejan votar nunca más.

11.1- Zulma Lobato es la oveja negra de los travas. Es más, ni siquiera es un trava. Es un jubilado que se disfrazó para el cumpleaños del nieto, pero justo ese día no tomó la pastilla del Alzeimer, se perdió y se fue de la casa. En algún momento de su extravío alguien le rompió el orto y le gustó... y ahí está Zulma Lobato, que para el "gremio" vendría a ser tan humillante como un trava con bigotes o barba candado.

7- Metele una traba a un trava y vas a ver lo que te pasa.

8- Bibi Andersen, Cris Miró, Malena Candelmo y Florencia de la V son señores travas, pero no las inviten a un asado, porque cerca del fuego se derriten.

8.1- Uh, que quilombo explicar lo del punto 8: son señores, sí, pero también son travas. Cuando digo que son "señores travas" quiero decir que son travas de primer nivel, que en una mujer sería como una vedete. Es más, son travas tan bien hechos, que son como vedetes pero con manija.

03- Concluyo citando nuevamente a mi grandísimo amigo "El Rey del Podrido", quien siempre recuerda que "Noé no discriminó y metió a todos los animales en su arca", ante lo que debo afirmar que, más que no discriminar, Noé no le hacía asco a nada y le gustaba la partuza como loco.

Bueno, me voy porque desde que llegué a la oficina siento un olor a salsa de tomate para ponerle a la pizza que me está matando (el tema de los travestis se hizo muy largo para mi gusto... sacámela un poco Ernestina).

(1) Manual de Economía para Trolos, de Ante "Pitágoras" Garmaz, Tomo 6, cuarta edición; Editorial Petete; verano del ‘93, página 135

(2) Ídem