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miércoles, 16 de diciembre de 2009

Salutación aniversaria


Comparto con ustedes una carta que le mandé a un amigo de muchos años para un cumpleaños suyo. La misma no está datada, pero creo que fue en el invierno de 1832, antes del ataque de una jauría de perros cimarrones a mi vecina, que terminó devorada por los canes, lo que me impidió extenderme más en la salutación porque los aullidos de los animales y los lamentos de la vieja, impidieron que me concentre.
Decía así...
Luis María Cambón: con grato pesar me comunico con Su Excelencia para augurarle un muy feliz cumpleaños, fecha en que se conmemora además el natalicio del otrora también campeón mundial de voley-bowling en forma ininterrumpida desde 1742 a 1920, y es por eso que lo recordamos tanto por acá, y que muriera luego de recibir el impacto de la bola tras un remate del oponente.

Espero que los obsequios recibidos sean de su agrado y que los festejos sean acordes a tan magna celebración, de cuya efervescencia y espumantéz no dudamos, así como de la choripanéz de los mismos.

Por último, me permito enviarle algunos pensamientos y frases que surgen de mentes propias y ajenas, aunque ya no distingo cuál es cuál (el humo del sorete me nubla aunque no fume). A saber:

"Dormir en un ataúd me parece de muy mal gusto".

"Una promesa hecha fernet de por medio, es mucho más valiosa y más mejor que la promesa de sangre".

"Hay que ser bastante pelotudo para hacer una promesa de sangre. Por lo menos el fernet te lo tomás".

"El fuego que quemó en la hoguera a Juana De Arco, es el mismo que calienta los fierros de la parrilla antes de tirar el asado arriba. O sea que a los inquisidores le faltaron los fierros".

Salud, compañero, y que la gloria te acompañe.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Fórmulas presidenciales


(Que no necesariamente incluyen personajes presidenciables, aunque tampoco voy a poner dibujitos animados).



Se viene un año complicado en este tema, y varios ya me abordaron para conocer mi opinión al respecto. Al igual que la mayoría de los temas, no me importa mucho, por eso sé tanto, porque como no me interesa lo puedo ver desde una óptica sincera, sin cera, descontaminada, y totalmente inapropiada.



¿Quiénes van a ser candidatos? Cómo saberlo, amigos míos.



Sí aclaro lo siguiente: si una fórmula tiene rima, tiene muchas posibilidades de ganar. No todas las formulas que han ganado rimaban, pero esa es una pequeña ventaja desde el vamos.



Por ejemplo, el caso por excelencia es Perón – Perón. Mejor que eso, imposible. O el caso de Kennedy, que no rimaba con el vice, pero él se llamaba John John, que es una cosa de locos.



También puede haber rimas que consigan el efecto contrario, como podría ser una Menem – Menem, que hoy no creo que gane.



Y, claro, si se puede evitar que el candidato a presidente se llame Juan Carlos, eso será un paso adelante decisivo (así como que evite totalmente el uso de zapatos blancos).



Unas posibles fórmulas ficticias y exitosas para 2011, serían:



Palo Pandolfo – Rifle Pandolfi


Moris – Esther Goris


Narda Lepes – Mario Yepes


Karina Rabolini – Mario Pergolini


Miguel Pichetto – Raúl Porcheto


Estela Carlotto – Pancho Dotto


Juan Alberto Badía – Luis D’Elía


Juan Sebastián Verón – Alejandra Padrón


Hugo Moyano – Aníbal Pachano



Slogans:



La boleta no se mancha


Votame o a mamarla


Si querés votar, votá


Bin Laden o Perón


La Rosada o Devoto


Elegí Rabolini (y no es una campaña de perfume)


Ponga el ano por Moyano


La boleta no es de papel higiénico, y tu voto no vale una mierda



Bueno. Ya cumplí con este tema, que seguro no tendrá mucho éxito.



Ahora quiero decir que ¿qué piensan los que hacen las series de TV y sitcoms?, ¿que la gente vive del aire?



Y les pregunto a Uds. ¿dónde vieron un programa de estos donde los protagonistas “trabajen”?



Es verdad que algunos “trabajan”, pero solo un rato. Luego se pasan el resto del día boludeando. Nunca les falta guita y, además, viven como reyes. Evidentemente para los guionistas el tema de la plata no es un problema.



Yo entiendo que sea ficción, y que lo importante es distraer a la gente, que se divierta un rato, que pase un buen momento… pero tampoco es la pelotudez. Porque cuando termino de ver un programa de estos, me da bronca y pienso: “de qué viven estos forros (en la ficción, claro)”. Ahí ya me subió un poco la temperatura, y no sé si los que producen estas series nos quieren demasiado, o piensan que somos idiotas y nos mandan un mensaje subliminal que dice “gil, este capítulo dura apenas una hora porque sino no llegás al trabajo, salame. Y ahora metele pata que perdés el colectivo de las 15.40, jajajajajaja”.



Lo otro puede ser que lo hagan tan pero tan ficticio para que nos demos cuenta que todo es mentira y no nos creamos que esas cosas pasan (que sí, pasan, pero a muy pocos, no a muchos, como ellos lo muestran).



Entonces, a ser responsables cuando miramos estas series, sobre todo si hay niños alrededor, y explicarles cuál es la verdad de la milanesa: casi nadie vive de esa forma sin laburar (solo algunos elegidos, casi todos cagadores, “así que no te hagas ilusiones, nene”), y si laburás, no tenés tiempo para perder con tantas gansadas.



Porque además, de la forma en que viven, ¿qué problemas pueden tener? Sin embargo, sus vidas son un problema andante. Eso es porque no trabajan nunca, porque si trabajarían, estarían más ocupados y menos preocupados.



Ojo, a no comerse cualquiera. Ahora me voy a ver Guarner Chanel.

viernes, 6 de noviembre de 2009

A continuación, detallo:


Sucesos recientes y una nueva “charla” con Ernestina me mueven, me empujan a explicar algo que yo sé pero que muchos ignoran, y esa ignorancia los lleva a creer que es todo casualidad. Pero no, no es casualidad.

Aviso que voy a hablar de la muerte. Así que a los que se ofenden cuando se toma ese tema con liviandad les digo: primero, no lean más; segundo, si les molesta, es problema de Ustedes.

¿A qué viene esto? Bueno, es porque hay una ley de la vida y la frivolidad que pocos conocen, pero que es irrefutable, y que cuando se la mencioné a Ernestina (porque me discutía sin argumentos), me dijo que escribiera algo… como siempre.

La ley es la siguiente: cuando una persona famosa se muere, todo el mundo se entera. Ahora: si muy poco tiempo antes –6 a 8 días, aproximadamente– se murió otra persona bastante más famosa, la muerte del menos famoso pasa desapercibida para los medios y la opinión pública, salvo para sus familiares, fans y seguidores.

Y los hechos recientes me dan la razón. ¿Quién se acuerda que se murió Farrah Fawcett, Kart Malden (que era un actor que hizo películas famosas hace como mil años) o Pina Bausch (dicen que era una coreógrafa alemana del carajo, aunque no me consta)?.... Pocos, muy poco se acuerdan. ¿Y saben por qué?, porque esta gente se murió menos de una semana después que se muriera Maiquel Yacson, que en cuestión de fama les pasaba el trapo a los otros tres.

Lo mismo pasó acá, lo que pasa es que es muy reciente. Pero en poco tiempo pocos se van a acordar que se murieron Juan Carlos Mareco y Luis Aguilé, porque cometieron el error de morirse casi al mismo tiempo que se murió Mercedes Sosa.

Grave error. Gravísimo.

Eso en el mundo de la fama es imperdonable, lo que pasa es que los representantes nunca les hablan de eso a los famosos, porque tienen miedo que los manden al carajo. Es como cuando te toca timbre un tipo y te quiere vender una parcela en algún cementerio: lo mandás a la reputísima madre que lo parió. Claro. Y acá pasa lo mismo: los famosos no piensan en morirse, y si lo hacen, lo primero que piensan es “que mierda me pongo”. Es así. Miren si serán pelotudos que cuando cagan la fruta dicen que “se fue de gira”… De gira dos metros bajo tierra, a estudiar minería se fueron.

Tantos años de sacrificio peleando por un lugar en una marquesina, por centímetros en una hoja de diario, por segundos en la TV, por páginas en revistas, por notas con Rial, Canosa, Avilé o el Teto Medina, para que cuando se mueran nadie se entere por culpa de otro más famoso… Una verdadera pena.

Cuando le dije a mi editora que en casos así algunos tratan de “estirar” la muerte unos días para no quedar tan opacados, me dijo que era un “sorete” (podría demandarla por eso, es como acoso laboral. Después creo que se dio cuenta y me dijo “sos malo, pero seguí así”).

Bueno, sigo. No es una cuestión de maldad. Es casi científico. El que se muere, se jode. Y el que se muere enseguida después de un famoso, se jode más. Con Mareco y Aguilé jodieron un día con videos del recuerdo y mayoritariamente por Crónica TV. Después, nada. Mientras, de Mercedes Sosa siguen pasando cosas por todos los canales, y sabe Dios hasta cuándo van a seguir pasando.

Con todos los famosos que se murieron en 2009, si habría que hacer un ranking gana por afano Alfonsín, peleando por el segundo puesto Mercedes Sosa y Maiquel Yackson, aunque creo que gana Yackson, porque pegó más (de Yacson no se sabía nada y fue de golpe, en cambio de la Negra no: hacía años que daba recitales sentada, lo cual era un presagio). El resto de los muertos viene muy lejos. O sea, realmente son unos muertos. Debe ser feo que en el cielo te traten de “muerto”.

A nivel mundial, claro, gana cómodo Yacson.

Entonces: Sosa opaca a Mareco y Aguilé; Yacson opaca a Fawcett, Malden y Bausch; Mirta opaca a Lita de Lázari; Susana opaca a Ernestina (la otra, no la mía); Cafiero opaca a Néstor; Rabolini opaca a Cristina; Scioli opaca a René Lavand; Maradona opaca a Grondona; y Perón opaca a todos (que ya se murió, pero opaca igual).

También hay casos de paridad que ojalá nunca se den, pero ¿qué pasaría si mueren en fechas contiguas o similares D’Elía y Moyano (este caso ojalá sí se de); o Mirta y Susana; Donato y Estéfano; Verón y Palermo; Clarín y La Nación; ESPN y Fox Sports; y muchos casos más? Sería una tragedia encima de otra.

Bueno, este es un tema de mierda y ya me hartó. Creo que queda claro. Ahora me voy a colgar la ropa, que con el viento que hay se va a secar en dos minutos. Lástima que no se puedan prender velas.

viernes, 23 de octubre de 2009

El gerundio de Diego


Otra vez lo mismo. “Escribí, puto”. Con toda la delicadeza me lo dijo. Como si fuera fácil, como si yo fuera un Pablo Pinto, que es mi amigo que escribe.

La verdad es que de a poco, y por presiones externas, esto se fue volcando a cuestiones más politizadas y eso, al igual que el fútbol (y que la bosta de Maradona), me chupan un huevo, tal vez los dos.

Así que voy a hacer lo que se me de la gana (antes que Ernestina se enoje).

Pienso que me gustaría ver a Mirta Legrand de Tiner cerrar su programa, con todos los invitados en la mesa, levantando la mano a lo Perón en el saludo desde el balcón, diciendo “hasta mañana, los quiero mucho, y sigan mamando”.

O por qué no a Susana, el otro icono argentino de la idiotez, con un “chau mis amores, los espero el próximo lunes a las 21, y sigan chupando!!!!”. Aunque de esta yegua puede esperarse cualquier cosa.

No me extraña de mi jefa, para quien la frase de la Gorda (el 10) es una cosa de niños. Ella dice cosas que al astro del fútbol, al becado de los bancos de suplentes (alias Ronald MacDonald: es un payaso que chorrea grasa) lo pondrían pálido… y eso que salió de Villa Fiorito (no mi jefa, claro, que posee campos y terrenos en todo el territorio nacional y pertenece a la alta alcurnia de los Vignatti Cullen).

De Maradona a los periodistas: “sigan mamando”

Yo le digo:

A Cristina: siga comprando

A Néstor: siga gobernando

A De Ángeli: siga arando

A Perón: siga saludando

A Gieco: siga cantando

A Julio López: que lo sigan buscando

A Mirta: siga eructando

A Messi: siga cobrando

A Clarín: siga publicando

A Maradona: siga coqueando

A Moyano: siga apretando

A Chilavert: siga escupiendo

A Madona Quiróz: siga tirando

A De la Rúa: siga durmiendo

A Forrest: siga corriendo

A María Amuchástegui: siga cagando

Al Burrito Ortega: siga tomando

A Tinelli: siga forreando

A Calamaro: siga pitando

A Del Potro: siga sacando

A Pancho Dotto: siga domando

A Matías Ale: siga rascando

A Zulma Lobato: siga penando

A Elisa Carrió: siga bronceando

Al hijo de Pérsico: siga llevando

A Jesica Cirio: que la siga tirando

A Scioli: siga braceando

Al Dr. Cahe: siga lucrando

A D’Elía: siga alcahueteando

A Grassi: siga abusando

… y hay más para decir, pero que lo diga otro. Ernestina: seguí participando. Me aburrí.

Nota de R.: Sr. Vaporeso, le recomiendo que retome el cauce de sus notas. Le sugiero que respete a los amigos de la casa. Lo invito a reflexionar sobre algunas de las personas a las que se refiere en su artículo y muestra de mi ‘amplitud’ de todos modos publico esta nota con la que coincido en muy poco. Las cédulas judiciales que esta redacción reciba serán reenviadas a ud. de modo inmediato, espero tenga sustento suficiente para responder a las mismas.

Saludos "cordiales"

E.V.C.

viernes, 9 de octubre de 2009

Miente que algo queda...


Primero: el texto anterior a este (el de las Viejas Chotas) lo escribió otro gran amigo, Chansón Gastard. Lo aclaro, porque no me gusta atribuirme créditos que no me corresponden. Aclaro de paso que desconozco los motivos por los cuales Ernestina Vignatti Cullen (“La Gringa” Vignatti, tal el nombre de la Editora Responsable) “omitió” ese detalle.

Segundo: hoy vengo a desmitificar una frase que se usa mucho, y que tiene muy poco de verdadero. Me refiero a la que afirma que “los chicos no mienten”.

Los chicos SÍ mienten, señora.

Lo comprobé el otro día –aunque no fue la primera vez– con un hecho clarísimo. Se trata del hijo de un amigo dueño de una empresa de casting y de una peletería, recientemente despedido del New York Times.

Resulta que el niño, un verdadero infante, confesó en la intimidad “tener un plan”: MENTIR y culpar a otros de las cagadas que él se manda (adrede o por accidente), entonces zafar así del reto o castigo y proseguir impunemente con sus actividades delictivas. “Ése es mi plan” confesó el menor a una persona de su entorno y que le merece la mayor confianza.

El pibe se dio cuenta que, si miente, todo marcha sobre rieles, aunque le caigan en peso a otro. Un niño sin escrúpulos, inteligente y MENTIROSO. El pibe es un genio.

Entonces, dejémonos de decir esa mentira de que los chicos no mienten. Es una tremenda pelotudez de la que se agarran los mayores para culpar a otros mayores de cosas inconfesables.

Los chicos sí mienten y, lamento decirle esto señora, señor, pero si su hijo no miente, es un pelotudo. Enséñele a mentir, porque sino en la vida no va a llegar a nada y le van a vivir rompiendo el orto.

Los curas y las monjas curas mienten. El papa miente. Las abuelas mienten. Las madres mienten. La Biblia miente. Mirta Legrand miente. Hasta Perón mintió alguna vez. Entonces, si todos los seres puros (o al menos los menos malos de este mundo) mienten, ¿por qué no han de mentir los chicos? Está en su naturaleza mentir porque es parte del instinto de supervivencia. Por eso, si no miente, es un lelo.

Después, dependiendo de la utilización que haga de la mentira, podrá ser un inocente niño o un terrible hijo de puta. Pero así y todo, queda la tranquilidad de saber que es normal.

No siempre hay que mentir, pero tampoco hay que decir siempre la verdad, porque una mentira bien aplicada, es una verdad políticamente correcta.

Concluyo entonces refutando aquello de lo que “los chicos no mienten”, y afirmo: ”los chicos sí mienten, lo cual es un signo de normalidez. De lo contrario, vaya al médico o resígnese a tener a un estúpido en casa.”