martes, 19 de enero de 2010

Message in a bottle


Todo el mundo está de vacaciones. Yo no. Ernestina no me da vacaciones. No me deja.

(Ella) ¿Algún día pensás escribir?

(Yo) Estuve intentando, pero no pude.

(Ella) Bueno, vas a tener que poder

(Yo) Si vos lo decís, ¿qué otra opción me queda?

(Ella) Ninguna.

Ese fue el extenso, cordial, amistoso, fluido y, sobre todo, fructífero dialogo que mantuve con Ernestina en las últimas horas.

Así que aquí me pongo a contar, apremiado por el calor del verano y las exigencias de la Editora Responsable (que controla y ordena todo desde Punta, claro).

Según mi óptica, hay dos temas del verano: uno el quilombo con Redrado, Voodoo, Cristina, Cobos y demás. El otro es Ricardo Fort y todo lo que pasa alrededor.

Por eso me inclinaré por desarrollar el tema del botellazo que le encajaron a Mirta Legrand en Mar del Plata y el trasfondo de ese hecho tan lamentable para la institucionalidad argentina.

Antes quiero recalcar que cuando le dieron el botellazo, la Señora estaba flanqueada por María Marta Serra Lima, Miguel Ángel Cheruti, Nito Artaza y Carlos Perciavale, y como Mirta tapaba a Cheruti y Artaza, solo se veían a Serra Lima y Perciabala, y por si no se dieron cuenta, Serra Lima y Perciavale son iguales, calcados, aunque con cinco asados de diferencia (sino, miren en youtube, se los recomiendo).

Volviendo al ataque botelleril, habrá que reconocer que, como dijo Mirta, “menos mal que la botella estaba vacía”. Caso contrario le hubiera causado un enorme daño al nido de pájaros que lleva por cabellera, tal vez irreparable.

Este no es un dato menor. Cualquiera que arroja una botella sabe eso: botella cargada daña más. Es una verdad de Perogrullo, como aquella que recordó Eber Ludueña (“vino fresco con soda, pega mal”). No admiten discusión.

Entonces, que la botella estuviera vacía es un indicio que ayudará a entender el cometido del atentado al divismo nacional: quien arrojó la botella no quiso hacer daño. (Ernestina me recuerda que Mirta es, además de todas las cosas que es, “Embajadora cultural de la provincia de Santa Fe”, nombrada por Duhermes Binner, el vicecónsul).

Entonces, sigo: si no quiso hacer daño, por qué mierda tiró la botella?

Fue para enviar un mensaje. ¿Un mensaje a quién, de solidaridad para con el pueblo de Haití, para pedirle a Voodoo que deje en paz a Redrado, para pedir que le llenen la botella con agua? No, nada de eso. Hubiera sido muy simple en ese momento tomar la botella, desenroscar la tapa y ver su contenido: la botella tenía un papel (contenido que no afecta su peso específico, por eso se dijo que “estaba vacía”, y en realidad no lo estaba, pero en referencia al daño de impacto que puede causar, es como si lo estuviera… se entiende?: el papel no afecta –salvo que este mojado y todo el recipiente lleno de este material-).

Ahora, ¿qué decía el mensaje? Más de uno se sorprenderá al saber que el mismo no estaba dirigido a Mirta. No era ni a favor ni en contra, directamente no era para ella. La agresión en realidad fue producto de la mala puntería: el mensaje era para María Marta Serra Lima. Entonces, estamos hablando de una puntería pésima, paupérrima, porque, la verdad, hay que errarle a María Marta. Hasta pudo ser un ciego quien tiró el botellazo, guiado por sonidos que, en medio de la playa y del bullicio y el viento, se pierden y confunden.

El tema es que con todo el quilombo que había debajo del balcón desde donde se transmitía el almuerzo, el griterío aplacaba la voz de esta persona (ciego o no, tal vez mujer, por lo errático de su mirilla) que pedía a viva voz que cante “Voy a perder la cabeza por tu amor” (si, toda una premonición). Pedía y pedía pero no era escuchada (digamos en definitiva que por el tema pedido, más la mala puntería, era mujer).

A esta señora se le ocurrió entonces la buena idea de escribir en un papel su pedido, al que agregó dos temas más. El papel decía: “María Marta: cantá Voy a Perder la Cabeza por tu Amor, Algo Contigo y La Tercera es la Vencida. Gracias, ídola”. Acto seguido metió el mensaje en la botella y lo arrojó al improvisado plató de TV, con la mala fortuna que el proyectil impactó en la humanidad de la Señora Mirta Legrand de Tiner.

A partir de ahí se armó un escándalo mediático. Hubo cinco jóvenes detenidos acusados falsamente de arrojar la botella y Mirta se despachó con todo y contra todos: “Conmigo no van a poder”, dijo enardecida acusando a un comando piquetero kirchnerista. Niembro, en La Red, hizo referencia al tema culpando a “los inadaptados de siempre” y pidió que el programa se suspenda o bien se haga con árbitro y jueces de línea (para variar, un pelotudo). Rial mostró la botella (llevó un “tubo” de vidrio de Frescor Naranja de litro y medio manchado con sangre) y hasta consiguió testigos. Carlos Perciavale lloraba y pataleaba… todo un circo que nada tiene que ver con lo que realmente pasó ese día.

Solo se trató de una señora (probablemente enamorada) que quería un tema de María Marta. Así que, por favor, dejémonos de joder. No pasó nada.

PD: Ernestina, espero que estés contenta. Disfrutá tus vacaciones, usá bronceador porque el sol está que pela. Si vas a cenar con los Macri, pediles un autógrafo para mí (a cualquiera, pero si puede ser del viejo, de Franco, mejor. Es un grosso).

martes, 5 de enero de 2010

Sobre héroes y tumbas


Estimado señor sepulturero: quisiera pedirle con mucha amabilidad proceda en un lapso no mejor a las 24 horas contadas a partir de la recepción de esta misiva, tenga bien contratar 3 ó 4 contenedores (o los que hicieran falta) así como una docena de hombres fortachones y la compra de barbijos y guantes de látex –o cualquier elemento similar para que éstos usen–, y proceda a retirar urgentemente el sinnúmero de bombachas y corpiños de enorme tamaño que impiden la llegada a la tumba de Sandro, así como también el acceso a las tumbas ubicadas a 25 metros a la redonda, ya que los familiares se quejan.

Le ruego no utilice maquinaria pesada y que el trabajo sea hecho a mano, debido a que sino se dañarían las tumbas adyacentes y se armaría un quilombo descomunal.

Asimismo, le ruego devuelva todas las chapitas que Ud y sus ayudantes se afanaron de las lápidas del sector D, ala suroeste, por dos motivos: primero, porque robar está mal; segundo, porque la gente se está confundiendo y van a poner flores en las tumbas de otros, y hay encontronazos entre familiares que terminan a las trompadas (el otro día una señora encontró a otra en la sepultura de su marido, ambas pensaron que la otra era la amante y pasaron del llanto a los insultos y golpes de puño. Cuando todo se arregló, siguieron llorando. Lamentable…) y no queremos que ocurra una tragedia en el cementerio, aunque si debería ocurrir una tragedia, este sería el lugar ideal. Péguenlas con Poxipol o La Gotita (no use Boligoma, ya que vez pasada a la primera lluvia se cayeron por la humedad).

Que no se repita (ni siquiera con los "QEPD"). Gracias.

Atte. Comandante Mayor del Estado Conjunto Armado

Subteniente de la Caballeriza Marina y Encargado del Cementerio

Juakin Fidalgo Hipoglós

martes, 29 de diciembre de 2009

Cómo justificar la partida


Pájaro carpintero de la publicidad: esta noche me voy temprano, salvo que la situación imperante en el momento de querer partir me lo impida.

Tengo un asado con fernet muy importante. Allí la verdad será revelada. Después se las cuento.

"... y el señor caminó hacia mí, me miró, apoyó una mano sobre mi hombro y me dijo: «esto es propiedad privada. Andate antes que llame a la cana». Y así los gálmatas huyeron por el desierto, caminando en el sendero del río y a la sombra de los sauces, hasta que le salieron manchas en el lomo, por lo que fueron rebautizados dálmatas. Aquellos que quedaron sin manchas, fueron exiliados por Josué, que les dijo «ladrones de mandarinas, ahora sereis galgos, corred». Y la profesía se cumplió a rajatabla".

Libro de Ernesto 18, 27-40

(es una nota enviada a su jefe el 29 de diciembre de 2009)